lunes, 11 de junio de 2012

VACA LADRONA NO OLVIDA EL PORTILLO- CUENTO -

Gabriel Alberto Restrepo Sotelo es LINTERNA ROJA EN Google, Yahoo y Facebook.



CUENTO:  La  Vaca Ladrona no olvida el portillo:

Hoy escuche de un Sacerdote un Cuento que al parecer es el mejor ejemplo de la Misericordia, tratare de contarlo a mi manera ya que no lo grabe para citarlo textualmente.

" Decía el Sacerdote:  En un pueblo de antaño, existía la Zona de Tolerancia y allí  había un sitio exclusivo donde iban a trabajar Sexualmente jóvenes mujeres, pasada ya su adolescencia y trataban bien y con cariño a los hombres, especialmente, los entrados en años.

Hasta dicho lugar llego un hombre, quien a simple vista, se encariño con una muchacha joven, bonita y atenta, se relaciono con ella y estuvo sexualmente, pagándole sus servicios sin ningún tipo de reclamo.

Así sucedió por varias veces y el hombre ya maduro se fue encariñando de la forma de ser de la joven y de la gentilidad al hacer el amor con el.

Una noche en la que el hombre maduro se encontraba regocijante y lleno de amor, mando que le trajeran a la misma joven y en sitio reservado en la misma casa de citas, la abordo en tono romántico y sin tapujos le propuso: Que se fueran a vivir juntos, que el , la quería sacar de ese lugar y hacer vida decente con ella y formar una familia.

Así pues entre copa y copa y risas, la joven mujer, acepto la propuesta y despidiendose de sus compañeras de burdel, salio con rumbo a iniciar una nueva vida, al lado de un hombre maduro que la supo valorar como mujer y compañera sentimental.

Paso el tiempo y esa nueva pareja conformada por un hombre de bien entrado en años y por una Ex-trabajadora sexual, trajo al hogar dos hermosos hijos, que fueron la felicidad de ambos padres, pero la felicidad no duro, ya que como en toda novela o cuentos de amor, este ultimo se enfría o lo dejamos enfriar y surgen en el seno del hogar los conflictos y discusiones por algún motivo y casi siempre le hachamos la culpa a la falta de dinero en el hogar.

Fue así que la Damisela de nuestro cuento, comenzo a faltar en su casa en horas, no santas y siempre con el pretexto que salia a visitar a unas amigas, luego no fue que se ausentara en horas nocturnas esporádicas, sino que comenzo a viajar los días Viernes a Sábado con el pretexto de visitar unos familiares, regresando el día domingo para arreglar la casa, atender a sus dos hijos y lavar su ropa de viaje.

El marido cansado de este cuento, abordo a su pareja y le pregunto: ¿ Amor que es lo que tanto haces en tus viajes y por que ya no me atiendes como antes???  y la joven compañera con ironía y de frente le respondió: No ves que lo poco que me das no me alcanza y me veo en la obligaciòn de ir a trabajar para conseguir mi dinero. Crees que con lo poco que ganas vamos a vivir bien y con todo lo necesario... El pobre hombre callo y simplemente salio de su casa, sin argumentar ningún reproche.

La damisela, siguió con su trabajo, que no hera otro que Vender su cuerpo en los días de mercado en los pueblos de Viernes a Sábado y extraordinariamente en la ciudad, cuando algún cliente la llamaba, salia en las tardes o en las noches sin importarle lo que pensara su marido, solo la asistía el hecho de ir a trabajar y conseguirse unos pesos extras, pero en el fondo la damisela sentía placer de hacer lo que hacia con su cuerpo, sin importarle su Dignidad ni el pensar de su compañero, quien con Amor la había tratado de sacar de la Vida nocturna o diurna de Trabajadora Sexual.

Al poco tiempo el señor se fue a confesar y le contó toda esta versión al Sacerdote el cual le pregunto, el ¿ Por que toleraba que su compañera siguiera en la prostitución y no hacia nada por remediar esta situación?  y el compañero simplemente respondió: Por que la amo padre y mi amor es tan grande que me permite entenderla y tolerarle todo lo que haga con tal que ella se sienta feliz...

Y fue allí donde el Sacerdote que me contó el cuento me dijo:" Que le parecía que ese amor del compañero, el entender la situación de su compañera y el tratar de sostener su hogar hera  para el la mejor muestra de Misericordia." que un ser humano podía tener hacia otra persona..."

Sinceramente no trato de cuestionar al Sacerdote, ni al compañero de la damisela, ni a la misma damisela, pero les dejo el presento cuento, para la Reflexiòn, ya que este es el pan nuestro de cada día, muchos hombres y mujeres en estos momentos están pasando por estas mismas situaciones.

Personalmente y respetando opiniones en contrario, se tendría que estar muy evolucionado para convivir con una situación de esta magnitud, o como dicen los abuelos, estar muy enchamicado para no darse cuenta que lo tienen de calienta aguas, para que otro u otros, la pasen bien....



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